La capitana María Restrepo fue atacada a balazos por un delincuente, quien pretendía matarla.
El pasado miércoles, un integrante de la Policía Nacional fue nuevamente noticia en el país. En un hecho de valiente, la capitana María Johana Restrepo San Martín afronta cara a cara a un peligroso delincuente para impedir su huida o pusiera en riesgo la vida de más personas.
La agente, que resulta herida en una de sus piernas, permaneció hospitalizada hasta este miércoles en una clínica de Santa Marta.
La uniformada Restrepo confirmó que lo sucedido el martes en la tarde en el municipio de Ciénaga, Magdalena, han sido los hechos más difíciles que ha enfrentado a sus 32 años, nueve de ellos al servicio de la Policía Nacional.
Narró que aunque siempre supo de la peligrosidad del criminal que perseguía, pues nunca pensó que le tocaría a sola enfrentarlo a disparos y, luego, haciendo uso de sus propias fuerzas.
Relato:
Ordene a mi compañero para que lo buscara al interior de la casa. Me ubiqué en la parte de atrás para que no escapara por el patio
Al verse acorralado por los agentes de la Sijín, el sujeto se lanzó de la moto e ingresó a una vivienda. En ese preciso instante, Restrepo manifestó que dí la orden para llevar a cabo el operativo. Y pedí refuerzos por el radio, la oficial quedé frente a frente con el ‘Tarra’, quien brinca la pared de la casa y seguidamente me atacó a tiros.
«Le apunté con mi arma de dotación y le pedí en varias ocasiones que se detuviera. Sin embargo, pero este hizo caso omiso y descargo su arma de fuego contra mi humanidad dispuesto a neutralizarme», relató.
Restrepo dice que no sabe el momento exacto ni cuántas veces le disparó el sicario. Tampoco sintió el disparo que le propine en una de sus piernas. «Nada más recuerdo que me aferré a Dios y mientras me cubría también le disparaba buscando siempre reducirlo y no acabar con su vida», añadió.
Al quedarse sin balas, José Álvarez, de 1,90 metros de estatura, se le tiro sobre la agente que mide 1,62 metros. Ni el tamaño o el maltrato que podía generarle lesiones o heridas fueron un impedimento para que la mujer se defendiera y venciera a este criminal.
El momento fue grabado por testigos, quienes presenciaron los hechos, finalmente, la oficial Restrepo mantenía el control de su arma.
Su dolor:
Al culminar con éxito el procedimiento policial, María Restrepo empezó a sentir dolor y ardor en la extremidad con heridas y se alarmó debido a l cantidad de sangre que le fluía. Y dificultad para seguir caminar.
«En esos momentos pensé en mi madre y en mi familia. Agradecí a Dios por permitirme salir viva poner tras las rejas a este sujeto que venía haciendo mucho daño en Ciénaga».
Luego la capitana Restrepo fue llevada a una clínica de Santa Marta, donde los médicos le confirmaron que la bala no le afectó el hueso ni ninguna arteria.
Indicó que las dos heridas de orificio de entrada y salida que le dejó el proyectil son unas marcas de guerra que le que le recordarán siempre el compromiso que tiene como policía.
«Cuando llegué a la institución siempre supe que debía exponer mi vida para salvar a los demás, así que esta cicatriz me llena de satisfacción porque me quedó por una buena obra, llevando a cabo mi labor, Restrepo, quien se recupera pronto para volver a retomar su cargo de jefe de la Sijín en el municipio de Ciénaga Magdalena.
Redacción: Barranquilla Oficial







